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Una empresa importadora peruana no solo enfrenta la complejidad de operar en dos mercados simultáneamente, el del exterior donde compra y el local donde vende. Enfrenta también la complejidad de que cada importación genera una cadena de documentos, de costos y de obligaciones tributarias que deben registrarse correctamente en la contabilidad para que los estados financieros sean confiables y las declaraciones ante SUNAT sean consistentes. Cuando algún eslabón de esa cadena se registra mal, el error no genera una alerta inmediata. Se acumula silenciosamente en el costo del inventario, en el cálculo del IGV de importación y en las diferencias de tipo de cambio hasta que alguien hace las preguntas correctas. Este artículo describe esos errores con precisión, cuantifica su costo y explica cómo evitarlos.


📊 DATO: En nuestra experiencia con diagnósticos contables a empresas importadoras medianas peruanas, el 83% tiene al menos un error sistemático en el registro de sus importaciones que distorsiona tanto sus estados financieros como sus declaraciones tributarias. El más frecuente, presente en el 67% de los casos, es el registro del inventario al valor FOB de la factura del proveedor sin incorporar el flete, el seguro, los aranceles y los costos de nacionalización al costo del bien. Esa omisión genera un inventario subvaluado que sobreestima el margen bruto de la empresa en entre 8 y 15 puntos porcentuales según el tipo de producto importado.


Por qué la contabilidad de una importadora es más compleja que la de una empresa local

Una empresa que compra sus productos en el mercado local tiene una transacción contable relativamente directa: recibe la factura del proveedor, registra el costo y el IGV, y actualiza el inventario. Dos asientos contables en la mayoría de los casos.

Una empresa que importa esos mismos productos tiene una cadena de transacciones contables que puede involucrar entre ocho y quince asientos distintos para una sola importación: el anticipo al proveedor en moneda extranjera, el gasto de flete internacional, el seguro de la carga, el arancel pagado en aduana, el IGV de importación, los gastos de agencia de aduana, el almacenaje en terminal portuaria, la diferencia de tipo de cambio entre la fecha del pago y la fecha del registro, los gastos de transporte interno y los gastos de acondicionamiento si los hay.

Cada uno de esos componentes tiene un tratamiento contable específico. Algunos forman parte del costo del inventario. Otros son gastos del período. El IGV de importación es un crédito fiscal. Las diferencias de tipo de cambio son ingresos o gastos financieros dependiendo del sentido del movimiento.

Cuando alguno de esos componentes se registra incorrectamente, ya sea en la cuenta incorrecta, en el período incorrecto o por el monto incorrecto, el efecto se propaga a múltiples líneas de los estados financieros y a múltiples períodos de declaración.


Error 1: El costo de importación sin todos sus componentes

Este es el error más frecuente y el de mayor impacto en la rentabilidad aparente de la empresa. Ocurre cuando el inventario se registra solo al valor de la factura del proveedor del exterior, sin incorporar todos los costos que la normativa contable y tributaria peruana exige incluir en el costo del bien.

La NIC 2, que regula el tratamiento contable de los inventarios en Perú, establece que el costo de los inventarios comprende todos los costos de adquisición y todos los costos incurridos para darles su condición y ubicación actuales. Para una importación, eso incluye el precio de compra al proveedor, los derechos de importación, los aranceles, el flete de transporte hasta el lugar de almacenamiento, el seguro de la carga, los gastos de agencia de aduana, los gastos de almacenaje en el puerto hasta el levante, y los costos de transporte interno hasta el almacén de la empresa.

Cuando alguno de esos componentes no se incorpora al costo del inventario sino que se lleva directamente al gasto del período, el costo unitario del inventario es menor de lo correcto. Eso genera tres problemas simultáneos.

El primero es que el costo de ventas es artificialmente bajo, lo que hace que el margen bruto aparente sea mayor al margen real. La empresa toma decisiones de precio, de mezcla de productos y de rentabilidad por cliente basándose en esa información incorrecta.

El segundo es que el inventario está subvaluado en el balance general, lo que reduce el activo corriente de la empresa y distorsiona los indicadores financieros que los bancos y socios usan para evaluar la empresa.

El tercero es que el Impuesto a la Renta puede verse afectado si los gastos que deberían estar en el inventario se están deduciendo en el período de la importación en lugar de en el período en que se vende la mercadería.


💡 EL CÁLCULO QUE REVELA EL IMPACTO EN TU EMPRESA: Toma el costo unitario promedio de los tres productos más importados de tu empresa según el sistema contable. Luego suma manualmente todos los componentes de la última importación de cada uno: valor FOB de la factura, flete, seguro, arancel, gastos de agencia, almacenaje y transporte interno. Divide el total entre las unidades importadas. Si ese número es significativamente mayor al costo unitario que registra el sistema, la diferencia es el error de valoración que está distorsionando tus estados financieros y tus decisiones de precio.


Error 2: Las diferencias de tipo de cambio mal contabilizadas

Una importación genera diferencias de tipo de cambio en múltiples momentos que deben registrarse correctamente para que la contabilidad refleje la realidad económica de la operación.

El primer momento es cuando se paga el anticipo al proveedor. El anticipo se registra al tipo de cambio del día del pago. Si entre el pago del anticipo y la llegada de la mercadería el tipo de cambio cambia, hay una diferencia entre el tipo de cambio al que se registró el anticipo y el tipo de cambio al que se registra la mercadería en el inventario.

El segundo momento es cuando se registra la Declaración Aduanera de Mercancías, DAM. El valor en dólares de la importación que figura en la DAM se convierte a soles usando el tipo de cambio de la fecha de numeración de la DAM, que es el tipo de cambio que SUNAT acepta para efectos tributarios. Si el sistema contable usa un tipo de cambio diferente, ya sea el del día del pago al proveedor o el del día en que el área contable procesa el documento, hay una diferencia de tipo de cambio que generará inconsistencias entre la contabilidad y las declaraciones.

El tercer momento es cuando se paga el saldo al proveedor. Si entre la fecha de la DAM y la fecha del pago final el tipo de cambio varía, hay una diferencia de cambio que debe reconocerse como ingreso o gasto financiero del período en que ocurre el pago, no como ajuste del costo del inventario.

El error más frecuente es que las empresas aplican el tipo de cambio de la fecha de pago a todas las etapas de la importación, sin diferenciar los tipos de cambio correctos para cada momento. Eso genera una combinación incorrecta de costos en el inventario, diferencias de cambio no reconocidas y discrepancias entre la contabilidad y los documentos de importación que SUNAT puede detectar en una fiscalización.


⚠️ EL RIESGO TRIBUTARIO ESPECÍFICO DE LAS DIFERENCIAS DE CAMBIO MAL REGISTRADAS: SUNAT cruza el valor en soles de las importaciones declaradas en el PDT 621 con el valor en soles de las DAMs del período. Si la empresa usa un tipo de cambio diferente al establecido por la SBS en la fecha de numeración de la DAM, el valor en soles de la importación en el PDT 621 va a diferir del valor que SUNAT tiene registrado en sus sistemas. Esa diferencia puede generar observaciones sobre el crédito fiscal del IGV de importación aplicado, con el consiguiente reparo tributario.


Error 3: El IGV de importación mal aplicado como crédito fiscal

El IGV que se paga al momento de la importación, calculado sobre el valor CIF más los aranceles, es un crédito fiscal que la empresa puede usar para reducir el IGV por pagar en sus declaraciones mensuales. Pero ese crédito tiene condiciones de validez y un proceso de registro que muchas importadoras no aplican correctamente.

El primer error frecuente es registrar el IGV de importación como parte del costo del inventario en lugar de como crédito fiscal. Cuando eso ocurre, el inventario queda sobrevaluado por el monto del IGV que debería haberse separado como crédito, y la empresa pierde la posibilidad de usar ese IGV para reducir su declaración mensual. Para una importadora que paga S/ 40,000 mensuales de IGV de importación, ese error representa dejar S/ 40,000 mensuales atrapados en el inventario en lugar de reducir el IGV por pagar.

El segundo error frecuente es registrar el crédito fiscal del IGV de importación en el período incorrecto. El crédito fiscal del IGV de importación corresponde al período en que se emite la DAM con levante autorizado, no al período en que se paga el IGV ni al período en que llega la mercadería al almacén. Si la DAM se numera en el último día de un mes pero el IGV se paga en el mes siguiente, el crédito fiscal es del mes de la DAM, no del mes del pago.

El tercer error es usar como sustento del crédito fiscal una DAM que no tiene el levante autorizado. El crédito fiscal del IGV de importación solo es válido cuando la DAM tiene el levante autorizado por SUNAT Aduanas, es decir cuando la mercadería fue efectivamente desaduanada. Una DAM en trámite o con levante condicionado no sustenta el crédito fiscal del IGV.


Error 4: Los ajustes de valoración aduanera no reflejados en contabilidad

La valoración aduanera es el proceso mediante el cual SUNAT Aduanas determina el valor en aduana de las mercancías importadas, que es la base para calcular los aranceles e impuestos de importación. Cuando SUNAT Aduanas determina que el valor declarado por la empresa importadora es menor al valor real de mercado de los bienes, emite un ajuste de valoración que incrementa la base imponible aduanera y por ende los tributos de importación.

Ese ajuste de valoración tiene consecuencias contables que muchas empresas no reflejan correctamente. El incremento en el valor de aduana incrementa el costo de los aranceles pagados, lo que debe incrementar el costo del inventario en la misma proporción. El incremento en la base del IGV de importación genera un mayor IGV pagado que debe registrarse como crédito fiscal adicional.

Cuando esos ajustes no se reflejan en la contabilidad, el inventario queda subvaluado por el monto del incremento en aranceles que no se incorporó al costo, y el crédito fiscal del IGV está incompleto por el IGV adicional que no se registró. Ambas diferencias generan inconsistencias entre la contabilidad y los documentos aduaneros que SUNAT puede detectar en una fiscalización cruzando los valores de las DAMs con los registros contables.


Error 5: Las notas de ajuste y los gastos complementarios de importación

Una importación no siempre termina cuando la mercadería llega al almacén. A veces hay gastos complementarios que se conocen después del levante: ajustes en los fletes, gastos de almacenaje adicional por retrasos en el levante, costos de inspección de calidad, gastos de fumigación o tratamientos especiales requeridos por la autoridad sanitaria.

Esos gastos complementarios, cuando corresponden a costos necesarios para poner la mercadería en condiciones de ser vendida, deben incorporarse al costo del inventario aunque se conozcan después del registro inicial de la importación. Cuando se llevan directamente al gasto del período porque ya se cerró el asiento de la importación, el inventario queda subvaluado y el gasto del período está sobrevaluado.

El error adicional en esta categoría es las notas de ajuste que el agente de aduana emite para corregir diferencias en los gastos de su servicio. Esas notas de crédito o débito del agente aduanero deben ajustar el costo del inventario si la importación todavía no se ha vendido, o el costo de ventas si ya se vendió. Muchas empresas las registran directamente como ingreso o gasto del período sin evaluar cuál es el tratamiento correcto según el estado del inventario.


El proceso contable correcto para una importación

Un proceso contable bien diseñado para una importación tiene etapas definidas que corresponden a los momentos clave de la operación.

Etapa 1: Registro del anticipo al proveedor. Cuando se paga el anticipo en moneda extranjera, se registra en la cuenta de anticipos a proveedores al tipo de cambio del día del pago. Ese registro queda abierto hasta que la mercadería llegue y se complete la operación.

Etapa 2: Registro de la DAM con todos sus componentes. Cuando la DAM tiene el levante autorizado, se registra la importación con todos sus componentes en los asientos correctos. El valor CIF en soles al tipo de cambio de la fecha de numeración de la DAM va al inventario. Los aranceles van al inventario. El IGV de importación va a la cuenta de crédito fiscal. Los gastos de agencia de aduana van al inventario si son costos de adquisición. El anticipo previamente registrado se cancela contra la cuenta del proveedor. La diferencia entre el tipo de cambio del anticipo y el tipo de cambio de la DAM se registra como diferencia de tipo de cambio.

Etapa 3: Registro de los gastos complementarios. Los gastos de almacenaje, transporte interno, acondicionamiento y otros costos necesarios para poner la mercadería en condiciones de venta se incorporan al inventario. El IGV de esos gastos se registra como crédito fiscal adicional.

Etapa 4: Registro del pago del saldo al proveedor. Cuando se paga el saldo de la factura del proveedor, la diferencia entre el tipo de cambio del pago y el tipo de cambio al que estaba registrado el pasivo con el proveedor se reconoce como diferencia de tipo de cambio del período.

Etapa 5: Conciliación mensual DAM vs contabilidad. Al cierre de cada mes, el área contable concilia los valores de todas las DAMs del período con los registros contables correspondientes, verificando que el valor en soles de cada importación es consistente entre ambas fuentes, que el crédito fiscal del IGV de importación está correctamente registrado y que no hay gastos complementarios pendientes de incorporar al inventario.


📖 CASO: Una empresa importadora de insumos electrónicos en Lima, con importaciones mensuales promedio de USD 180,000, tenía un proceso contable donde el área de contabilidad registraba cada importación al valor de la factura del proveedor en dólares convertida al tipo de cambio del día de pago, sin incorporar los gastos de la DAM como componentes del costo. Los gastos de agencia de aduana, almacenaje y transporte interno, aproximadamente S/ 28,000 mensuales, se llevaban directamente al gasto del período. El IGV de importación, S/ 32,400 mensuales en promedio, se incorporaba al costo del inventario en lugar de usarse como crédito fiscal. El diagnóstico con Adriazola Consulting identificó que el inventario estaba subvaluado en aproximadamente S/ 196,000 al momento del diagnóstico por los gastos no capitalizados, que la empresa había dejado de usar S/ 388,800 anuales de crédito fiscal del IGV de importación que estaban atrapados en el inventario, y que el margen bruto declarado era 9.3 puntos mayor al margen real. La corrección del proceso generó un crédito fiscal disponible inmediato de S/ 32,400 mensuales, redujo el IGV por pagar en esa misma cantidad y ajustó el costo del inventario a su valor correcto. En el primer mes de aplicación del proceso correcto, el IGV por pagar de la empresa se redujo en S/ 32,400, una mejora de flujo de caja de S/ 388,800 anuales que el proceso incorrecto había estado generando como pérdida silenciosa.


La diferencia entre registrar y contabilizar correctamente

Muchas empresas importadoras tienen procesos contables que registran las importaciones, pero que no las contabilizan correctamente. La diferencia entre esos dos verbos es exactamente el objeto de este artículo.

Registrar una importación es ingresar los datos al sistema contable. Contabilizarla correctamente es asegurarse de que cada componente de esa importación está en la cuenta correcta, en el período correcto, por el monto correcto y con el tratamiento tributario correcto.

Esa diferencia, multiplicada por el volumen de importaciones de una empresa mediana a lo largo de un año, determina si los estados financieros son confiables, si las declaraciones tributarias son correctas y si la empresa está usando correctamente los créditos fiscales que le corresponden.


📞 En Adriazola Consulting realizamos diagnósticos contables especializados para empresas importadoras peruanas, revisando el proceso de registro de cada componente de las importaciones, el tratamiento del IGV de importación como crédito fiscal, las diferencias de tipo de cambio y la conciliación entre la contabilidad y los documentos aduaneros. Si tu empresa importa y nunca ha revisado si su proceso contable es correcto, agenda tu diagnóstico hoy, sin compromiso y con total confidencialidad.


⚠️ Nota: Este artículo tiene fines informativos y de orientación empresarial. Los casos, cifras y referencias normativas mencionados corresponden a la normativa peruana vigente a la fecha de publicación y pueden variar. Para una evaluación personalizada de la situación contable y tributaria de su empresa, consulte con un especialista certificado.

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Alejandro Adriazola | CEO & Consultor Senior
Especialista en desarrollo empresarial con enfoque integral en consultoría estratégica, implementación tecnológica y optimización operativa. Acompaño empresas en crecimiento que buscan ordenar su estructura, escalar resultados y operar con solidez. Más de 11 años transformando operaciones y más de 70 empresas que confiaron en nuestras soluciones.